Empecé a aplicar lo que había estudiado en la universidad sobre la estructura y la biomecánica corporal al T’ai Chi y al Ch’i Kung, aportando pequeños ajustes en la postura. A los pocos meses los mismos alumnos que antes sentían que se les cargaban las rodillas notaban una gran mejoría. Esto me llevó a seguir buscando hasta que en el año 2007 conocí el Yiquan, arte interno terapéutico y marcial. Encontré un método que no sólo coincidía con el enfoque occidental del cuerpo y su movimiento, además lo completaba desde la visión oriental de las artes marciales internas. Desde entonces sigo profundizando en este arte. Entre otras cosas me ayuda a entender por qué es tan importante la estructura corporal para cualquier disciplina que trabaje desde el cuerpo. Es uno de los aspectos terapéuticos del Yiquan.

Al pensar en la estructura corporal normalmente nos viene a la cabeza músculos y huesos, pero no hay que olvidar las uniones entre uno y otro (tendones) y las uniones entre los huesos (articulaciones y ligamentos), fascias, cadenas musculares. E igual de importante son las conexiones de nuestro sistema nervioso con todo ello. Normalmente la sensibilidad está poco desarrollada a este nivel, a no ser que nos lesionemos; entonces sí que sentimos… dolor!!

Cuando estamos de pie, sentados o caminando utilizamos unos pequeños músculos que hay entre las vértebras (transversos espinosos, interespinosos...) para mantener la espalda recta ya que son los que nos aseguran la colocación de cada vértebra.

El Yi Ch'uan, como estudia la colocación de cada articulación, actúa directamente sobre estas estructuras profundas, aumentando la conciencia y sensibilidad.

Mientras que en el bebé esta musculatura interna se va desarrollando de manera idónea siguiendo unos patrones de movimiento que le son innatos; pronto empiezan las malas posturas (creo que la escolarización tiene mucho que ver en ello al “obligarnos” a estar quietos largos períodos de tiempo para esa temprana edad). Por supuesto, también existen otros factores más o menos traumáticos en nuestras vidas que nos afectan a nivel postural. El resultado es que estas estructuras profundas van perdiendo vitalidad y “olvidan” su función: mantener la estructura corporal y unir los diferentes segmentos corporales, tanto en la quietud como en el movimiento.

Cuando comenzamos a practicar la estática utilizamos los músculos grandes de la espalda, brazos y piernas para sujetarnos. El dolor empieza enseguida y es normal: esos músculos están diseñados para el movimiento y no para sujetarnos. El proceso, y es largo, consiste en ir relajando estos músculos para estimular los otros, los pequeños, encargados de mantener la posición de cada articulación.

El resultado es que nuestra espalda se va enderezando y fortaleciendo. Una vez que los músculos intervertebrales “recuerdan” su misión, los otros músculos están libres para la suya: el movimiento y la acción.

En mi experiencia con la práctica de las posiciones estáticas he pasado por varias etapas. En mis inicios en el T'ai Chi no me atraía nada quedarme quieto: dolía. Más adelante hice una formación de Ch'i Kung con Alain Baudet en la que practicábamos bastante diferentes posiciones. Tuve también la suerte de trabajar en dos ocasiones con Jan Diepersloot (autor del libro “El Tao del Yiquan” y una vez con Sam Tam (su maestro de Yi Ch'uan). Fue gracias a Jan que pude ver que la estática era más que necesaria en nuestra práctica. Y desde ese momento comencé a practicarla diariamente aunque todavía no había encontrado un maestro claro en este trabajo; iba recogiendo de aquí y de allá, ejercicios, detalles... para aplicarlos a las diferentes posturas.

Más tarde, en el 2007, empecé a trabajar el Yi Ch'uan con Fernando Lasa (http://www.sengoeskola.com/historia.html), y enseguida tuve claro que era la manera que buscaba para estudiarlo. Para mí era la primera vez que seguía un método, acostumbrado hasta entonces a una práctica más “anárquica”. El respetar un orden lógico de aprendizaje me está sirviendo para una mejor comprensión y desarrollo del arte en sí. Debo reconocer que aunque nunca he sido demasiado fiel a ningún sistema, los métodos allanan el camino, que ya de por sí es difícil.

Me impresionó mucho un artículo escrito por el creador del Yi Ch'uan, Wang Xiangzhai, en el que decía cómo el T'ai Chi Ch'uan había perdido su trabajo marcial interno; pero tenía que reconocer que tenía razón. Él creó el Yi Ch'uan desde el estudio de varios estilos pero más en profundidad del T'ai Chi Ch'uan, Pa Kua Chang y Xing Yi Ch'uan. El Yi Ch'uan, al ser un arte relativamente nuevo, todavía mantiene prácticamente intacto el método ideado por su creador.

En nuestras manos está el que lo podamos conservar auténtico, sin dejarnos llevar por nuestro ego y queriendo poner nuestra propia firma, como posiblemente ha ido ocurriendo en las diferentes Artes Marciales...

La práctica del Yi Ch'uan se ha convertido para mí en la Fuente para comprender el T'ai Chi Ch'uan. Lo podríamos hacer extenso a otras disciplinas corporales, pertenecientes al Arte Marcial o no; el entender cómo funciona nuestro cuerpo no es exclusivo del T'ai Chi.

Poco a poco se llega a ir comprendiendo expresiones que leemos en Los Clásicos: moverse como una unidad, la fuerza viaja por los huesos y tendones, adelantar el coxis (sin “romper” la estructura lumbar)...

Todo está siendo gracias a la relajación, llegando a capas cada vez más profundas y utilizando las diferentes indicaciones que ayudan a buscar, a dar espacio donde parece que no puede haberlo... lo cierto es que el cuerpo se va “abriendo”.  

En mi caso, me va llevando a modificar la manera en que ejecuto la forma de T'ai Chi; aunque considero que esto no es necesario y si para alguien lo es, la conclusión a la que pueda llegar cada uno será afortunadamente diferente.