Desde mi visión como fisioterapeuta y limitándome al aspecto físico, el entrenamiento de la estructura corporal que nos ofrece el Yi Ch'uan encaja perfectamente con nuestra biomecánica natural. Las posiciones nunca son extremas, y respetan las simetrías y proporciones corporales, lo que favorece enormemente la relajación. Esto, a su vez, ayuda a que efectos beneficiosos como la flexibilidad, el fortalecimiento y la recuperación de muchas de nuestras dolencias físicas, se den más rápidamente. En los 26 años que he estado estudiando, practicando y enseñando técnicas corporales occidentales, y artes marciales orientales, en especial T'ai Chi Ch'uan, puedo decir que el Yi Ch'uan nos ofrece el método más directo, rápido y a la vez fiable de todos los que he conocido. Pero por supuesto, ésta es mi experiencia y la del cualquier otro profesor será diferente.

En este artículo me limitaré a hablar sobre las posiciones estáticas y los sheli, dejando para cuando tenga más integrado el resto del entrenamiento, el hablar sobre ello.

 

La posiciones estáticas o Zhang Zhuang - Semillas de lo interno -

 

De pie, con los pies separados como los hombros, apoyados en un bambú y abrazando un árbol”

La primera vez que el profesor nos dijo que nos pusiéramos como si “abrazáramos un árbol” y nos quedáramos quietos unos minutos para relajarnos, no lo podía entender: dolía!! ¿Cómo me iba a relajar?

Cuando alguien nos da a conocer esta práctica nos sorprende sólo el hecho de no movernos; es algo muy extraño para el ritmo de vida en el que estamos inmersos. Pero como decía antes, además “duele...” y ahí nos vemos aguantando y resistiendo hasta que el profesor nos dice de bajar los brazos.

Puedo entender perfectamente que una buena parte de los practicantes de Ch'i Kung, T'ai Chi Ch'uan y otras artes de las llamadas internas, rechacen esta práctica. En un primer momento no podemos entender para qué sirve. La incomodidad, el dolor y el aburrimiento “pueden” con la curiosidad e interés necesarios para conocerla en profundidad. Aún cuando los maestros nos hablan, o en los libros leemos, sobre los beneficios para la salud que ofrece esta práctica, nos sigue dando “pereza” ponernos a ello.

Pero, lo cierto es que si nos sumergimos en este “Arte de Salud”, iremos experimentando por nosotros mismos las transformaciones y beneficios que tanto hemos oído...

 

 Hay tres cosas imprescindibles para poder profundizar en las posiciones estáticas:

  • El interés y también curiosidad por parte de uno mismo;

  • Un profesor preparado y que sepa dar las indicaciones correctas según el nivel de aprendizaje de cada alumno;

  • El “no deseo” de conseguir nada. Los cambios y avances se van dando solos, desde la relajación y, una vez más, desde las indicaciones recibidas. A veces, en un intento de avanzar más rápido, ponemos voluntad para que se dé lo que buscamos y ésto mismo frena el proceso.

La práctica:

 Por supuesto lo primero que nos encontramos es solos frente al dolor, tarda apenas un par de minutos en aparecer y nos acompaña durante todo el ejercicio.

Pero el dolor ¿es bueno o malo? Mi opinión es que puede ser las dos cosas. Debemos tener en cuenta de que el dolor tiene una parte física y otra que es emocional. Cada uno de nosotros tenemos un umbral del dolor diferente y este umbral es más alto o más bajo dependiendo de nuestra respuesta emocional a dicho dolor. Todas las experiencias que hayamos tenido desde que fuimos concebidos hasta más o menos los siete años relacionadas con el dolor físico, emocional o mental, van a determinar nuestra respuesta al mismo. No podemos medir el dolor que sentimos cada uno de nosotros, pero lo cierto es que lo sentimos y nos es incómodo.

Lo primero que deberíamos observar cuando aparece el dolor es si lo rechazamos luchando contra él o lo aceptamos, lo abrazamos y tratamos de entenderlo. Por supuesto la segunda actitud es más inteligente y nos permitirá avanzar en la práctica.

Si luchamos contra el dolor nos defenderemos poniendo rígida la parte dolorida y también nuestra mente estará rígida, bloqueada (es la que decide si aguantar o bajar los brazos). Entonces, a la tensión que genera el dolor le añadimos la tensión de nuestra voluntad de resistir. Esta “doble tensión” nos llevará, con mucha probabilidad, a volvernos rígidos “como una piedra” o a lesionarnos.

Mi consejo entonces, es de no forzar, no resistir, no aguantar. Un dolor, si es demasiado grande, y no somos capaces de mantener la relajación, no es interesante; mejor salir de la posición, mover un poco piernas y brazos y volver a la posición (o dejarlo para el día siguiente).

El dolor, puede ser buen compañero cuando nos podemos relajar a pesar de él, cuando podemos atravesarlo. Eso no quiere decir que ya no habrá dolor, pero no estaremos reaccionando contra él en todo momento y podremos mantener la relajación. Esto nos permitirá observarlo y darle la oportunidad de expresarse, de abrirse y transformarse. Puede que descubramos que el dolor se da porque la estructura se ha “roto” en alguna zona de nuestro cuerpo y la está sobrecargando. En este caso es fácil: corregimos la posición y desaparecerá. Pero puede que sea un dolor “viejo”, un dolor que nos acompaña diariamente o incluso un dolor “olvidado”. Aquí ya no es tan fácil, hay que estar dispuesto a observarlo y darle espacio, escucharlo. Esta primera etapa en que el dolor es bastante protagonista dura más o menos dependiendo de la frecuencia y diligencia que pongamos en nuestra práctica. Hay incluso ocasiones en las cuales nos encontramos en una actitud de “enganche” al dolor, es como “la letra con sangre entra” que nos decían en la escuela... es una influencia católica muy enraizada en nuestra cultura. Tampoco nos sirve buscar el dolor, otra vez estamos con la voluntad...

 

 Es una etapa fascinante por otro lado porque comenzamos a entender e integrar nuestra biomecánica natural, lo cual ayuda directamente a que vayamos ajustando las diferentes zonas de nuestro cuerpo a la hora de practicar una posición estática. Hasta que el cuerpo no esté bien alineado, la musculatura no podrá relajarse; y si no se relaja la musculatura el cuerpo no se puede alinear. Por lo tanto, estudiar la estructura y biomecánica natural del cuerpo es esencial para avanzar en el Zhang Zhuang (el Yi Ch'uan ofrece una parte del entrenamiento esencial para este estudio, los sheli). Mientras practicamos estamos constantemente corrigiendo la postura, cuanta más conciencia corporal desarrollemos más finas serán las correcciones.

Pasada esta etapa, cuando el dolor desaparece o pasa a un segundo plano comenzamos a saborear nuestro interior de una manera nueva y empezamos a sentir la conexión interna de todo nuestro cuerpo; “cuando una parte del cuerpo se mueve, todo el cuerpo se mueve”. El primer objetivo en el Yi Ch'uan es conseguir un “cuerpo T'ai Chi”, unificado, relajado, equilibrado, estable.

Un día te puedes encontrar que tu columna se estira y no has hecho nada para ello, simplemente estabas en la postura y se ha dado. Otro día es como si “desaparecieran” los brazos. Poco a poco la relajación se hace más profunda y van llegando momentos en que las imágenes que nos han dado para practicar aparecen en forma de sensaciones reales: los apoyos, el bambú, nuestra percepción de la densidad del aire cambia, “nadar en el aire”... Parece ser que nuestro inconsciente no diferencia entre lo real, lo imaginario, lo virtual o lo simbólico; lo vive todo como real. Por lo que si en nuestra mente tenemos una imagen como un globo o una pelota y en nuestra intención está el querer apoyarnos en ella, un día la sensación de que está y que me apoyo es real. En este momento aumenta la sensación de unidad en el cuerpo, entendemos lo que son los principios del entrenamiento interno y las simetrías del cuerpo.

Aparecen sensaciones de solidez y de ligereza, de apertura y de cierre, de subir y de bajar, internas y externas... que experimentaremos de manera particular cada uno de nosotros; forman parte de la práctica, pero no son el objetivo; no nos deberían de distraer, ni las tenemos que buscar; vienen y van...

 

 En cuanto a la práctica, el tiempo, el orden, el ritmo... creo que es aconsejable empezar sin pretender hacer mucho tiempo la posición, cinco o diez minutos está bien. Lo que es más importante es la constancia; si practicamos una postura una vez a la semana, será imposible profundizar. Necesitamos ser perseverantes y constantes para “entrar” de verdad en esta práctica; en realidad, es igual en todas las prácticas. Es esta constancia la que nos llevará a realizar estáticas más largas, porque en unos días 10 minutos serán fáciles, es una práctica muy acumulativa. De todas formas más importante que hacer estáticas largas es estar bien alineado cuando las practicamos. Estar presentes en la posición, en dónde se rompe la estructura, en corregir, en relajar, y se rompe otra vez, y volver a corregir, y volver... con cariño y paciencia. Tiene que haber un tipo de satisfacción en el proceso, combinado con el respeto por el propio ritmo de cada uno, sin forzar nada, pero esforzándose en hacerlo bien.

Hay quien tiene la sensación de que practicar posiciones estáticas es algo pasivo.... nada más lejos de la realidad. Yo mismo, antes de conocer el Yi Ch'uan, practicaba las estáticas de una manera pasiva, me ponía en la posición y me relajaba, sin más. Ahora comprendo que sin las indicaciones adecuadas no es posible profundizar en el trabajo del Zhang Zhuang. Al decir que la relajación es lo más importante, en realidad es una relajación atenta la que buscamos, no “dormirnos”. Las posiciones estáticas deben ser “vivas”, como si estuviéramos a punto de saltar o correr, como si tuviéramos delante nuestro “depredador” a punto de atacarnos. Esto no nos debe llevar a la tensión sino a relajarnos en la atención. Hay muchos detalles en cada posición pero no creo adecuado ponerlos por escrito ya que pueden llevar a muchas confusiones, como cuando leemos los textos antiguos. Es una información que debe transmitirse directamente del profesor al alumno, para que el profesor se asegure de que el alumno entiende perfectamente el trabajo a realizar. El profesor debe “acompañar” al alumno en su aprendizaje.

 

 Como ponía al principio, las posiciones estáticas las considero como las semillas de lo interno, las semillas que tienen toda la información para ir desarrollando el método. Seguramente por eso es la parte más importante del Yi Ch'uan

 

Sheli (testando la fuerza)

 

 Esta parte del entrenamiento sirve para testar la fuerza y lo que vamos descubriendo en las posiciones estáticas. Hay muchos ejercicios sheli y cada escuela da más importancia a unos u otros. Son ejercicios que se realizan con los pies en paralelo o un pie adelantado. Dependiendo del ejercicio que estemos realizando cambiará la posición de los pies. Las piernas no se desplazan y hay movimiento en tronco y brazos. Todos estos ejercicios tienen algo en común: el movimiento empieza en los pies y todo el cuerpo participa a la vez. Todo esto para quien no tenga experiencia en Yi Ch'uan es inapreciable, no se sabe cómo ni qué se está haciendo en el interior.

 

 Desde el punto de vista estructural los sheli van a ayudar a re-educar la musculatura profunda de nuestra columna vertebral. Esta musculatura es la encargada de mantener la espalda alineada. Son músculos que no se cansan y pueden estar trabajando todo el día, pero que en la mayoría de nosotros han perdido su “memoria” o función. Hasta que esta musculatura no esté re-educada, cuando practiquemos las estáticas utilizaremos la otra musculatura, la destinada al movimiento, y claro, esta musculatura sí que se cansa. Además es precisamente esa musculatura la que deberíamos relajar...

 

 El profesor nos irá dando las indicaciones y enseñando los ejercicios para avanzar y poder fortalecer las conexiones que hemos empezado a experimentar en las posiciones estáticas, aprendiendo a utilizar los huesos y tendones en lugar de los músculos. En esta segunda etapa vamos fortaleciendo (que no musculando) todo nuestro cuerpo.

 

 

 Para terminar me gustaría comentar sobre uno de los obstáculos que podemos encontrar en la práctica y es el hecho de tener demasiados conocimientos leídos o escuchados, conocer el método y no practicarlo en profundidad. En realidad es una falta de respeto a un método que no nos pertenece y que en realidad no tenemos integrado. Nos puede llevar a una especulación interpretativa que nos alejará del mismo método; o bien, nos crea un deseo de conseguir desarrollar cada detalle cuando todavía no estamos preparados o lo suficientemente relajados. Hacemos algo para conseguir algo y se trata de “no hacer” aunque sí crear las condiciones para que se dé. Esto nos ha llevado en ocasiones a cambiar voluntariamente la posición de nuestras articulaciones haciendo que la práctica se convierta en algo “estresante” en lugar de relajante. Por ejemplo, basculando activamente la pelvis con la intención de abrir “Mig Meng” y de adelantar el coxis... hacer este movimiento en la pelvis y mantenerla en esa posición puede ser peligroso. Los discos intervertebrales lumbares sufrirán y se irán deshidratando a largo plazo.

Hemos de tener en cuenta de que todos los pasos de los que nos hablan los grandes maestros los han ido descubriendo a lo largo de su vida y tras una comprensión profunda de su práctica. Hace falta una gran relajación para que se vayan dando de manera no forzada. El cuerpo se va abriendo y los cambios se van dando en un proceso natural de relajación, no hay que “hacer” nada especial, simplemente estar en la postura y practicando internamente lo que toca en cada momento. Creo que es importante tener ésto en cuenta cuando leemos textos antiguos de Artes Marciales Internas.

 

                                                                                                                                                           Juanolo, 22-04-2016