En nuestro primer contacto con el Tai Chi, algunos nos quedamos cautivados por él. Además de ser saludable y de los beneficios inmediatos que obtenemos, como relajación y calma, se trata de algo exótico, estético y muy atractivo. Puede que incluso con una corta experiencia en el arte queramos convertirnos en instructores, máxime si nos seduce la imagen que nos hacemos de nuestro profesor. Deseamos librarnos de nuestro trabajo cotidiano y aburrido y cambiar de rumbo nuestras vidas hacia algo que intuimos como mejor; de modo que existen muchas expectativas cuando decidimos dar el paso. No quisiera dar a entender que uno se hace profesor de la noche a la mañana. Considero que aunque el ser profesor se lleva dentro de uno mismo, deberíamos prepararnos para ello. El cómo hacerlo, es algo a decidir por uno mismo (ya que por ahora no existe ninguna formación oficial) y no es el objetivo de este artículo.

¿Tenemos la tendencia a "forzar o forzarnos" en nuestra práctica y vida cotidiana? En este artículo el autor trata de establecer la diferencia entre forzarse y esforzarse, apoyando sus reflexiones en sus conocimientos anatómicos y experiencia docente. Para desarrollar su estudio ha escogido como ejemplo la práctica de los estiramientos, describiendo lo que ocurre a nivel estructural cuando nos sobrepasamos en un esfuerzo, y buscando las raíces psicológicas y sociales de esta actitud.